Por: María Fernanda Penilla
La semana pasada terminó con un ´explosivo´ discurso de la vicepresidenta Francia Elena Márquez Mina, en el marco del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas Afrodescendientes en la amada Cali. Palabras que dejaron al descubierto y confirmaron, para quedar con tinta indeleble, la fractura de las relaciones con el Presidente Petro. Muchos sabíamos desde tiempo atrás, tal vez desde la campaña misma, que la escogencia de Francia como fórmula vicepresidencial era sólo por la conveniencia de sumar votos al Pacto Histórico, siendo la elegida para acompañar a Petro, por encima de Camilo Romero, Arelis Uriana y Alfredo Saade. Si bien dicha escogencia hacía venir una campaña de izquierda más radical y progresista de lo pensado, con ella se sumaban a las elecciones en favor de la izquierda, ese gran grupo de la población colombiana que históricamente han sido excluidos, como la población afro, negra, raizal y palenquera, al igual que muchas mujeres históricamente violentadas o invisibilizadas, las personas en pobreza o extrema pobreza y, todos aquellos y aquellas que veían en ella un ejemplo a seguir, una esperanza de que sí se puede salir de las absurdas dificultades generadas por la raza, las condiciones socio económicas, entre otras, pues Francia de nacer en Suárez, Cauca, uno de los epicentros del conflicto armado en Colombia, que fue empelada de servicio doméstico, terminó estudiando derecho y siendo lideresa en temas ambientales reconocida a nivel nacional e internacional.
Comienza el gobierno una vez ganan las elecciones, y se ve una Francia soberbia, retadora, confrontadora. Se enfrenta a los medios y a parte de la comunidad que le reclama sus excesos en privilegios que van en contravía de sus discursos por acabar las brechas sociales que carcomen a Colombia, viajando al exterior con un amplio grupo de acompañantes y al parecer sin motivo o intención clara, viaja en helicóptero a todos los lugares, incluyendo a su hogar en Dapa, corregimiento de Yumbo en el Valle del Cauca, para solo poner como ejemplo los casos más sonados y cuestionados. Se crea el Ministerio de la igualdad donde se le nombra Ministra por parte del presidente, pero termina con una ejecución anual inferior al 5% en 2024.
En 2025 el presidente implementa los Consejos de Ministros televisados, donde se ve a una Francia molesta con el trato de las personas cercanas al presidente, como Laura Sarabia, al igual que con algunas decisiones del mismo como nombrar en el gabinete a Armando Benedetti, quien tiene sobre su espalda varios señalamientos, entre ellos el de una presunta violencia intrafamiliar. Francia es regañada en público y luego es invisibilizada, al punto que renuncia al Ministerio para seguir sólo a cargo de la Vicepresidencia, lo que es evidentemente una inmensa pérdida de poder, pues ya no puede trabajar con ejecución de gasto, en pro de ejecutar proyectos de inversión en favor de los menos favorecidos.
Todo ha llegado a un punto de ruptura total de las relaciones a nivel de presidencia, que llevó a Francia a decir claramente lo que siente, que ella fue usada para lograr la presidencia, que sirvió para ser elegida pero no tenida en cuenta para gobernar. Ante esta expresión, en redes sociales muchos la han apoyado, pero también una buena parte de la población le ha recordado que tuvo una oportunidad histórica de trabajar desde el Ministerio de la Igualdad en favor de sus electores y quienes veían en ella una oportunidad, le reclaman haber callado durante tres años y esperar sólo hasta ahora para hablar y cuestionar. Sólo el tiempo nos dirá si lo que ha hecho, dicho o callado la vicepresidenta, le ayudará en su futuro político o por el contrario enterraron sus aspiraciones futuras.
Autorizada por Cali24horas

María Fernanda Penilla