Por María Fernanda Penilla
Es evidente que los reinados de belleza han perdido fuerza, ya no causan el interés que antes generaban y ya no tienen tantos adeptos. La evolución de la fuerza femenina, el empoderamiento de las mujeres, el reconocimiento de los derechos en igualdad y equidad de las mujeres, entre otros, son motivos que han hecho que los reinados de belleza no sean tan fuertes e imponentes como antes. Es más, muchas personas ya no los siguen, sino que ahora los critican por considerarlos vacíos o que cosifican a las mujeres.
Toda mi vida me consideré ´reinóloga´, me encantaba hacerles seguimiento a las reinas desde varias semanas antes de la coronación, miraba fotografías, medidas, estudios, entrevistas, tomaba nota de las calificaciones. Pero cada día lo hago menos, soy de aquellas personas que poco a poco han perdido interés en el tema; aunque este año volvió a llamar mi atención, la señorita México, Fátima Bosch, me volvió a enganchar.
Bueno, hace pocos días se hizo viral un enfrentamiento entre la Miss Universo México con Nawat Itsaragrisil, alto ejecutivo de Miss Universo en el país anfitrión, Tailandia. Resulta que, iniciando el presente mes, en un evento protocolario con las candidatas donde se les iba entregar la banda que deben portar, Nawat le reclamó en público a la representante mexicana por no haber hecho publicaciones en redes sobre los patrocinadores y de Tailandia misma, la increpó para manifestar si iba a acatar instrucciones o no, la llamó tonta, cabeza hueca, le mandó a callar. Ante esto la reina se retiró del recinto y en declaraciones a los medios, afuera del auditorio dijo “El mundo debe saberlo porque somos mujeres fuertes y nadie tiene derecho a silenciarnos y nadie hará eso conmigo. (…) Y espero que todas las mujeres en casa sepan, que no importa si tienen un gran sueño, si tienen una corona, si eso les quita su dignidad, deben irse”.
No sé qué me gustó más, si el mensaje de la reina Fátima Bosch, quien, sin necesidad de ser agresiva, ni gritar, sin descomponerse tuvo la valentía de no permitir ser humillada y mal tratada, de enviar un potente mensaje de empoderamiento de las mujeres, quienes debemos exigir respeto y buen trato en todos los escenarios de la vida; o la reacción de muchas otras reinas en el evento que se levantaron de sus sillas y salieron detrás de la señorita México en señal de respaldo a ella y rechazo a mal trato de Nawat, incluyendo a la Miss Universo actual.
Como está de moda: esta escena de la reina mexicana nos dio fuerza, nos dio valentía, nos dio altura, nos dio empoderamiento, nos dio sororidad, nos dio clase, nos dio madurez. Y si nos vamos a lo que hizo Nawat y su lánguida disculpa tras el desplome de las acciones en sus empresas y la crítica mundial por su actuar, nos dio irrespeto, nos dio machismo, nos dio soberbia, nos dio prepotencia. Y por supuesto, me quedo con lo que nos dieron la señorita México y las compañeras que la respaldaron, sin miedo y con decisión.
Y bueno, ya que volví a las lides de los reinados, les dejo mis favoritas, advirtiendo que aún no ha pasado el desfile en traje de baño (noviembre 14) ni la entrevista con el jurado (noviembre 15) y que las latinas están arrollando: Perú, Chile (si no la expulsan por el terrible video publicado en los últimos días), Venezuela, Honduras, México, Costa de Marfil, Tailandia, Puerto Rico, Argentina, India y Colombia, por supuesto.
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María Fernanda Penilla