Por María Fernanda Penilla
Esta semana inició con un video que se hizo viral en Santiago de Cali, donde vemos a unos agentes de tránsito, cuando menos ocho, agrediendo a un ciudadano, lo arrinconan, le pegan puños y patadas, lo agreden ante la vista de todo el mundo. Conforme se ve al inicio del video, el ciudadano tiene agarrado del cuello a un guarda, no se identifica si hombre o mujer y según se escucha, al parecer el hombre agredido había maltratado previamente a una mujer, probablemente una guarda. Entonces cabe preguntarnos ¿este hecho justifica que varios guardas de tránsito cojan al victimario y lo agarren a golpes?
La obligación, el deber de un servidor público que conoce de la comisión de un delito, es reportarlo o denunciarlo a la autoridad competente. Nunca su reacción o respuesta debe ser la violencia y mucho menos tomar justicia por propia mano. Hoy en día frecuentemente vemos videos de la ciudadanía golpeando a personas que son sorprendidas en flagrancia hurtando celulares, motos o pertenencias varias de ciudadanos, hecho que en muchas ocasiones la comunidad aplaude y lo denominan ‘final feliz’ o ‘paloterapia’, pero siempre el mensaje de la policía y demás autoridades, en estos casos, es que no se debe tomar justicia por propia mano, porque hacerlo puede terminar en los delitos de lesiones personales, intento de homicidio o hasta en un homicidio como tal. Siendo así, los guardas de tránsito tenían que inmovilizar a este presunto agresor y llamar a la policía, para que fuera ella quien hiciera lo que legalmente le corresponde. Las autoridades están llamadas a dar ejemplo, no pueden ser muestra de lo que no se debe hacer.
Algunos aducen, para defender el acto que vimos en redes que, en pocas horas, en caso de ser denunciado o llevado a una estación, sería puesto en libertad este agresor. Otros, que si los guardas no hubieran hecho eso seguramente se hubiera volado el victimario. Pero no, jamás la violencia y menos de una autoridad a un ciudadano debe ser permitida, nunca puede ser aplaudido lo que vimos, es un acto absolutamente reprochable, lo que hace que nazca el llamado a las entidades públicas, todas, a cumplir con su labor de hacer no solo inducción sino también reinducción periódica a sus trabajadores, para que no simplemente cumplan sus funciones cotidianas, sino que además sepan qué hacer o no, en determinadas situaciones como la que se les presentó a los guardas de tránsito; se debe trabajar el autocontrol, se les debe explicar que los servidores públicos tienen una responsabilidad superior a un ciudadano del común y que como tal, responden por acción, omisión y extralimitación de sus funciones.
La ya conocida lentitud e ineptitud de la justicia no puede ser justificación para tomar justicia por propia mano. Lo que debemos hacer es exigir a la rama judicial ser más eficiente, ser menos permisiva, que sus decisiones y medidas sean oportunas para que así la ciudadanía se sienta segura y con la confianza de denunciar. Es que no podemos olvidar que la violencia no puede traer más violencia, no podemos dejar que la reacción a un acto violento sea más agresiones, porque si seguimos así, nunca vamos a romper este círculo de violencia que nos tiene en un tsunami de videos donde ciudadanos se agreden por intolerancia, por fútbol, por venganza, videos de ciudadanos agrediendo a las autoridades como policías, militares y guardas de tránsito. Y ahora, videos de guardas atacando en ‘gavilla’ a un ciudadano. ¿Hasta dónde vamos a llegar si no tomamos medidas de reconciliación y de sensibilización? En lugar de ir mejorando, pareciera que la violencia va creciendo y, la tolerancia y autocontrol desapareciendo.
Autorizada por Cali24horas

María Fernanda Penilla